Historia SAT

SAT: ¿desde cuándo existe?

A continuación conoce una breve historia del SAT.

¿De dónde surge el SAT?

Por Luis Mertens

SAT

Nuestro trato con las instituciones es tan rutinario y habitual que no es muy común que perdamos de vista su utilidad. Ese es el caso de las instituciones hacendarias mexicanas (como SHCP y SAT), es muy raro que alguien pueda explicarnos por qué existen y, sobre todo, para qué.

Para poder explicarlo debemos remontarnos a principios de siglo XIX, momento en que surgió el México independiente y con él la necesidad de crear un sistema que permitiera administrar la recaudación que le daría sustento económico a la joven nación. Toma aire para el viaje porque aún estamos muy lejos del actual Servicio de Administración Tributaria (SAT).

El primero en instaurar un sistema fue Iturbide al decretar la creación de la Secretaría de Estado y del Despacho de Hacienda el 8 de noviembre de 1821. En 1853 se le denomina por primera vez Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP). Tras una multitud de reformas y decretos y peleas entre el Legislativo y el Ejecutivo se le da forma concreta a la SHCP a fines del siglo XIX. Durante el siglo XX los cambios radicarán en su robustecimiento y definición de funciones.

Entre 1977 y 1997 se realizaron trece modificaciones al Reglamento Interior de la SHCP. Fueron veinte años de constantes modificaciones y modernizaciones de la estructura orgánica del gobierno federal que se reflejaban en un ir y venir de adscripciones en las Secretarías. En la modificación del 30 de junio de 1997 surge el SAT.

Desde entonces, el SAT se ha abocado a crear herramientas y aplicaciones que faciliten a los contribuyentes el cumplimiento de las obligaciones fiscales.

Surge la Factura Electrónica

Para 2004 ya habían pasado 183 años desde que nacieran los fundamentos de lo que hoy conocemos como SAT. Sin embargo, en eso dos siglos la base de la administración tributaria seguía siendo la factura impresa. Nada parecía que le podría ganar a la autoridad que tiene un documento fiscal impreso. A pesar de tantos años no parecía existir otra opción.

La experiencia internacional daba tumbos y no lograba instaurar un sistema de emisión de comprobantes fiscales completamente liberado del papel. Tras seis años de existencia y preparación, el SAT ya estaba listo para proponer una fórmula que superara las experiencias de España y Chile (de los países más adelantados en el tema hasta ese momento). Así, entre 2004 y 2005 el SAT impulsó una serie de reformas al Código Fiscal de la Federación que establecen, principalmente:

  1. Abrir la posibilidad de usar la Firma Electrónica Avanzada para los trámites ante la autoridad fiscal
  2. Permitir la emisión de los comprobantes fiscales digitales (CFDI)
  3. Crear la estructura para la ampliación del uso de la facturación electrónica.

Además el SAT adoptó el PKI, un estándar internacional para el uso de claves públicas y privadas que da la garantía de la validez de los documentos electrónicos.

También se instauró el uso del archivo del XML que permite:

  1. Reducir costos
  2. Facilitar la implantación.
  3. Aplicar un menor esfuerzo en el mantenimiento de los archivos
  4. La convergencia de tecnologías.

Hay que recordar que no todo fue una idea del SAT. Desde antes de las reformas las empresas contribuyentes que contaban con tecnología digital ya habían solicitado al SAT la autorización para emitir Facturas electrónicas y conservarlas por los mismos medios.

Así, a ya casi 19 años del nacimiento del SAT y a doce de la aparición del CFDI podemos presumir que en México se ha instaurado la universalidad de la factura electrónica.